En otra noche de debilidad emocional, terminé en IPR tirando 13 dólares para ver en qué trabaja Ben Lehman. La temática del juego me interesa mucho. Por eso compré Bliss Stage, en su primera encarnación digital.
El pdf es bastante triste. Solo dos ilustraciones, pero el texto está bien claro y ordenado. El estilo de escritura es bastante particular, lleno de ejemplos con personas ficticias en un ficticio actual play.
Lamentablemente la ambientación no me termina de enganchar. La analizo desde afuera, sin mirar el libro, e imagino algo tan gráfico y hermoso, una mezcla de Evangelion con The Sandman. Pero el manual, cuando vuelvo a la lectura, me enfría, me desalienta.
¿Me estaré volviendo materialista? ¿Estaré necesitando juegos más vistosos?
Por otro lado, P. Czege habla sobre la actividad de diseñar. ¿Diseño porque quiero jugar este juego, o diseño porque quiero dirigirlo?
No creas. A mí lo que me rechina es la tipografía Courier. Ideal para preguntarte si existe un dios y por qué usan tipos monoespaciadas